Una nueva forma de pagar, basada en ayudar a los demás.
Valentina León Toro
Existen nuevos hábitos de consumo que se han “humanizado” transformando el modelo económico y social alrededor del mundo puesto que los consumidores han empezado adquirir los productos y servicios de una manera diferente buscando una constante interacción con estos, es por esta razón que lo “colaborativo” ha tenido un gran auge en las diferentes culturas a nivel local e internacional logrando que las diferentes industrias y los sistemas económicos se reinventen. Según Bostman (2014) los tiempos que están llegando son esenciales para el progreso, se debe ser consciente que se está pasando
por una transición desde unas instituciones centralizadas, jerarquizadas y controladas por unos pocos hacia unas nuevas instituciones: las comunidades conectadas, distribuidas y controladas por muchos, es decir al hablar especialmente sobre los hábitos de consumo se puede asegurar que existen nuevas tendencias donde ahora los productos y los servicios no son de alguien sino de todos.
Gracias a la nueva manera de adquirir los productos o servicios las personas se han concientizado de los diferentes daños entre ellos los ambientales que ocasiona la producción excesiva. Justo a punto de cumplir 150 años el primer tomo de Karl Marx “El capital” vemos como la conversión de trabajo y tiempo igual a dinero se ha modificado generando nuevas transacciones económicas que confirman cómo este sistema ha cambiado radicalmente. En Colombia como lo arma el boletín de investigación Young Marketing (2016) se está optando por volver a utilizar un sistema de intercambio similar al “trueque” pero con nuevas características que incrementan el consumo responsable. este idioma solo porque le arreglen algo de su jardín hasta una persona con habilidades para pintar las casas dispuesto a prestar el servicio por tomar clases de cocina.
Hay diferentes Bancos de Tiempo pero en Colombia son muy pocos ya que aún existen muchas “trabas” para ejecutar este tipo de consumo colaborativo, en Facebook existe un grupo llamado “Banco del tiempo Colombia” que tiene una comunidad de 753 personas que constantemente están buscando intercambiar tiempo por algunos servicios como: clases, entrenamientos, cuidado de niños y de mascotas, entre otras más. Los que decidan entrar a esta comunidad pueden ver la cantidad de personas que necesitan que le brinden algún servicio no por dinero sino por tiempo, lo más importante es
que este grupo en Facebook está autorizado por la Asociación para el Desarrollo de Bancos de Tiempo, que se encarga de supervisar que el intercambio se haga de una manera correcta en los diferentes Bancos de Colombia y el mundo.
Es un modelo que se está implementando en Colombia pero que en países como España dónde las economías colaborativas han venido creciendo siendo reguladas ya se pueden encontrar plataformas con muchos miembros dispuestos a vivir de tiempo como la aplicación disponible en los sistemas IOS y Android llamada TimeCoins que permite que las personas reciban servicios a cambio de tiempo que pueden redimir después por otro servicio, para acceder a esta plataforma solo se debe crear un perfil, activar la localización, luego se debe introducir las habilidades que se está dispuesto a prestar
y el valor que quiere por cada una de estas, es decir, los TimeCoins, moneda que se maneja en este Banco de Tiempo y que se puede redimir por otro servicio que se requiera. El problema de esta herramienta radica en el tiempo que queda sin ser reclamado, es decir, la gente que presta algún servicio y jamás decide redimir las horas ganadas, problema que se debe resolver a medida de que crezca la comunidad en estos
bancos. Se trata de un “trueque de servicios” de volver al concepto de la “minga indígena” en donde las personas trabajan para construir una comunidad en la que poco a poco se va transformando la manera de monetizar el trabajo, es un nuevo modelo de negocio que le da un nuevo significado a la economía y que le permite a las personas poder sentirse más satisfechos con lo que hacen, de poder acceder a cursos que son muy costosos solo por brindar algún servicio, esto permite comprobar que el consumo se está reinventando a nivel mundial dejando a un lado lo que el sistema implementa y
preocupándose cada vez más por el bienestar común.
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